miércoles, 11 de junio de 2008

Declaración I Encuentro del Comité Coordinador de la

Declaración
I Encuentro del Comité Coordinador de la
Red Juvenil Interreligiosa Latinoamericana de Religiones por la Paz
Buenos Aires, 18 al 21 de octubre de 2007

Creencias distintas, acción común

Con la preocupación compartida acerca de la situación de los jóvenes de América Latina y concientes de la problemática de la violencia como uno de los factores que atenta contra su libre desarrollo, los jóvenes de fe portadores de esperanza y motivados a la acción nos hemos reunido en la Ciudad de Buenos Aires, del 18 al 21 de octubre de 2007.

Convocados por la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), nos hemos reunido con el objetivo de fortalecer nuestra Red Juvenil Interreligiosa Latinoamericana (LAIRYN), surgida en la I Asamblea Juvenil Interreligiosa Latinoamericana, celebrada en 2005.

En estos días, hemos reflexionado sobre la situación de la juventud en América Latina, hemos discutido acerca de la exposición a los cambios constantes que atraviesan los jóvenes en el continente. Esta realidad se desarrolla en el marco de escenarios de complejidad, los cuales se caracterizan por tensiones en la búsqueda de identidades, oportunidades y mecanismos de expresión.

Igualmente, entendemos que los y las jóvenes son los más afectados en nuestro contexto de desigualdad y fragmentación social, que produce en ellos el desanimo, el desaliento y la frustración. Por otro lado, los jóvenes tenemos una profunda necesidad de empoderamiento y construcción de espacios de identificación común.

Nos parece equivocada la actitud social que supone la inexistencia de compromisos por parte de los y las jóvenes. Sin embargo, consideramos la posibilidad de que exista una falta de involucramiento de la juventud en una realidad diseñada por la lógica adultocéntrica.

Hemos identificado a la violencia como una realidad que cruza fronteras y afecta a toda la juventud. Es una violencia presente en la vida cotidiana que determina nuestras realidades y la coacciona. La comprendemos no apenas como manifestaciones de daño físicas, mentales o simbólicas, sino también como una potencialidad que crece día a día, alentada por la centralización del saber o la imposición de determinados paradigmas o estereotipos.

Por lo tanto, afirmamos nuestro deseo de,

1.- romper con la creencia de que una América Latina sin violencia es imposible;
2.- manifestarnos en contra de toda modalidad de violencia y condenamos cualquiera que sea su origen (político, económico, social, cultural o religioso);
3.- una América Latina en el que el valor del ser humano no este por debajo de ningún otro valor;
4.- demostrar que se puede construir el futuro en base a la ética humana y de nuestras religiones;
5.- fortalecer y compartir los trabajos de nuestras organizaciones en pro de la superación de la violencia, o en su defecto construir iniciativas en este sentido; y
6.- unirnos a los esfuerzos que ya existen en organizaciones hermanas, comprometiéndonos con el desafío de un trabajo en redes.

Por otra parte, nuestra experiencia compartida en estos días, nos ratifica la importancia de implementar esfuerzos de cooperación interreligiosa como instrumento fundamental para la construcción de la paz en el actual escenario de violencia que enfrentamos.

Llamado a la Acción

1.- Reconociendo la importancia de nuestras Comunidades Juveniles de Fe en el continente Latinoamericano, los convocamos a tomar acción en favor de la eliminación de toda forma de violencia que amenace a lo jóvenes en su libre desarrollo.

2.- Hacemos un llamado a los principales líderes religiosos en todos los niveles para que apoyen las iniciativas provenientes de los jóvenes, especialmente aquellas en favor de confrontar toda manifestación de violencia.

3.- Hacemos un llamado a los gobiernos y los líderes de la sociedad para proponer políticas públicas creadas con la participación juvenil, que sean inclusivas en tanto contemplen la realidad juvenil y que promuevan y fortalezcan iniciativas juveniles, especialmente aquellas que busquen confrontar la violencia.

Creemos que como jóvenes de fe, es necesario llevar adelante actividades concretas orientadas a la construcción de una Cultura de Paz. Por ello, nos comprometemos a profundizar el proceso de fortalecimiento de la Red Juvenil Interreligiosa Latinoamericana, mediante la creación de capítulos nacionales conformados como redes juveniles interreligiosas las cuales se comprometerán en la promoción de una cultura de paz, mediante el desarrollo de programas e iniciativas locales y regionales.